Sonido
Sistemas line array, monitoreo y operación en vivo.
Grupos electrógenos · AMBA
Un evento al aire libre se cae por la energía antes que por cualquier otra cosa. Calculamos el consumo real de todo el montaje, dimensionamos el grupo electrógeno con margen y armamos la distribución con tableros y protecciones para que nada dependa de una zapatilla. Con técnico propio a cargo durante todo el evento.
Se suma el consumo real de todo lo que va a estar enchufado: sonido, luces, pantalla, y el catering o el food truck si enganchan del mismo grupo. Sobre ese total se elige un grupo con margen por encima. El margen no es exceso de precaución: los amplificadores de audio piden picos de arranque muy por encima de su consumo medio, y un grupo trabajando al límite entrega tensión inestable. Eso es lo que resetea consolas, apaga procesadores de pantalla y quema fuentes.
Un grupo bien dimensionado trabaja tranquilo y consume menos combustible que uno chico exigido. Por eso el cálculo se hace con la lista real de equipos del montaje, no a ojo, y por eso conviene que la energía la lleve el mismo proveedor que lleva el sonido y la luz: sabe exactamente qué va a enchufar y cuándo.
La instalación de un salón, un club o una plaza está pensada para iluminación y heladeras, no para una producción. El problema no suele ser la potencia total sino cómo está repartida: todo cuelga de dos o tres circuitos y salta la térmica en el mejor momento. Antes de descartar el grupo se mira el tablero del lugar, de cuánto es la llave principal y si hay toma trifásica disponible. Muchas veces la respuesta es un grupo para la producción y la instalación del lugar para lo demás, así ninguno molesta al otro.
Del grupo sale un cableado de potencia a tableros de distribución con sus protecciones —térmicas, disyuntores diferenciales y puesta a tierra— y de ahí a cada sector: sonido, luces, video, escenario. Cada sector en su circuito, para que un problema en uno no apague los demás. El técnico queda a cargo del grupo y de los tableros durante todo el evento.
La ubicación se define en la visita previa. Los grupos insonorizados hacen poco ruido, pero igual van lejos del público, del escenario y sobre todo de los micrófonos y de donde vaya a grabar el equipo de video. Una pared o un contenedor de por medio resuelven casi todo. También se define por dónde corren los cables de potencia, que van protegidos y fuera del paso de la gente.
Rangos y criterios
Son criterios de dimensionamiento, no una lista de stock: cada evento se cotiza con el lugar y el público reales. De qué depende el precio.
Siempre con técnico propio
Equipamiento, montaje, operación durante el evento y desmontaje van juntos. El precio depende del público, del lugar, de las horas y de qué más haga falta: de qué depende el precio.
Recomendación
Se puede consultar con la fecha y nada más: contestamos igual. Pero un presupuesto firme necesita saber contra qué se está cotizando, y sin eso lo único honesto que se puede dar es un orden de magnitud. Si tenés estos datos a mano, te pasamos un número cerrado en 24 horas y ése es el que se factura.
Si algo de eso todavía no lo sabés, no importa: lo vemos juntos.
Lo que conviene saber
Un evento al aire libre casi nunca tiene energía suficiente en el lugar: actos municipales como los Días Patrios de Escobar o el Día del Tratado de Pilar, festivales, el Carnaval de La Matanza. Una producción de gran escala pide energía propia aunque haya instalación, para no depender de un tablero que nadie conoce. Una feria o exposición reparte consumo entre stands y necesita distribución ordenada más que potencia bruta. Un show en vivo bajo techo puede resolverse con la instalación del lugar si el tablero da; eso se verifica antes, no el día.
Preguntas
Se suma el consumo real de todo el montaje —sonido, luces, pantalla, catering si engancha— y se elige un grupo con margen por encima de ese total. El margen no es exceso de precaución: los equipos de audio piden picos de arranque muy por encima de su consumo medio, y un grupo trabajando al límite entrega tensión inestable, que es lo que hace resetear consolas y quemar fuentes. Un grupo bien dimensionado trabaja tranquilo y consume menos combustible que uno chico exigido.
Porque la instalación de un salón, un club o una plaza está pensada para iluminación y heladeras, no para una producción. El problema no suele ser la potencia total sino cómo está repartida: todo cuelga de dos o tres circuitos y salta la térmica en el mejor momento. Antes de descartar el grupo electrógeno hay que ver el tablero del lugar, de cuánto es la llave principal y si hay una toma trifásica disponible.
Los grupos insonorizados son notoriamente silenciosos, pero igual hay que ubicarlos bien: lejos del público y del escenario, y sobre todo lejos de los micrófonos y de donde vaya a grabar el fotógrafo o el equipo de video. La distancia y una pared o un contenedor de por medio resuelven casi todo. Eso se define en la visita previa al lugar, junto con por dónde van a correr los cables de potencia.
Sistemas line array, monitoreo y operación en vivo.
Diseño lumínico, robótica y control DMX.
Indoor y outdoor, proyección y switcheo multicámara.
Truss, tarimas y torres de soporte, calculadas.
Humo bajo, CO2, chispas frías y confeti.
Base en Domingo Martinto 450, Wilde, y operación en toda el área metropolitana. Cada zona tiene su página con los trabajos que hicimos ahí: